Mañana fría y ventosa la del pasado 4 febrero que generaba una sensación incomoda, sumado a los nervios por este partido tan esperado. Se enfrentaba nuestro Benjamin C, penúltimo clasificado, contra el Palestra Atenta C, último clasificado, el partido que ambos equipos estaban esperando, debido al gran nivel competitivo de este grupo 7, probablemente el de mayor nivel en la Comunidad de Madrid.

Ambos equipos acudían cautelosos pero llenos de valor para este enfrentamiento. El palestra salió al campo con su habitual sistema de juego 1-3-3, líneas juntitas, realizando repliegue intensivo y saliendo al contraataque aprovechando los espacios generados a la espalda de los centrocampistas por el Sporting de Hortaleza cuando se sumaban al ataque.

El Sporting se plantó en el campo con un sistema 1-2-3-1. En la convocatoria cabe resaltar la llamada de dos prebenjamínes, Dani y Diego, jugadores de gran calidad que se personaban en ayuda del Benjamin debido a las bajas y recientes reincorporaciones de varios jugadores fuera de ritmo por enfermedad.

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Se esperaba un partido reñido y batallado en el centro del campo, en el que no se verían muchas ocasiones pero si mucha intensidad y lucha, y así comenzó. Tras los primeros minutos el Sporting se acercaba al área rival pero la defensa del Palestra cortaba todas las jugadas. En el minuto 9, el portero golpeaba de bolea, el balón no es interceptado con contundencia por la defensa del Sporting, y un atacante consigue adentrarse en el área con el balón, en el intento de barrido de la defensa, falla y golpea al atacante que cae al suelo, penalti claro.

En la portería, Javier Garrote, capitán del equipo esperaba el lanzamiento con una gran calma, impropia de la mayoría de niños de esta edad. Lanzó el Palestra y nuestro portero detenía el penalti adivinando el lanzamiento por el centro de la portería. Aficionados, jugadores y cuerpo técnico estallaban de felicidad en aplausos y vítores al cancerbero.

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El partido seguía 0-0, los nervios se calmaron tras el penalti y el partido prosiguió con el Sporting volcado en ataque hasta el pitido de descanso. Antes, una jugada personal del delantero, Victor Casero, que se plantó delante del portero rival pero ejecuto una definición que acabo en las manos del portero. Guillermo Sánchez, tras recibir el balón de un saque de banda, se planto en la frontal, realizo dos recortes sentando a sendos jugadores rivales, pero tardo en tomar la última decisión, ejecutar una asistencia o finalizar y la defensa del palestra se le hecho encima y achicó el balón.

 

La segunda parte comenzaba con mayor protagonismo del Palestra que aprovechaba el derroche del Sporting en la primera parte y los espacios que generaba como consecuencia. Así llego el primero gol en el minuto 24, jugada personal de contraataque del delantero ateneo que definía con precisión y mandaba el balón al fondo de las mallas. Jarro de agua fría para el Sporting que no hundía ni un ápice su motivación, demostrando su carácter y continuando con la lucha en el centro del campo provocando numerosas llegadas al área rival, pero era aquí donde el Sporting no estuvo acertado. El partido continuó, y en los minutos finales, el palestra consiguió dos goles más. El segundo tras un contraataque, y el tercero tras unos rechaces en la frontal que dejaron el balón franco para el golpeo del delantero ateneo, que definió bombeado y a la escuadra izquierda, imparable. A pesar de todo, el Sporting no se rindió en su intento de penetrar la portería contraria, pero ya no quedaba tiempo. El palestra cerro filas atrás, y tras un par de minutos el partido finalizó.

 

Ganaron la batalla, pero los jugadores del Sporting se marcharon pensando sólo en la revancha. Cabe destacar el fair play de ambos equipos, y cuerpos técnicos al finalizar el partido, teniendo en cuenta la emoción, intensidad y tensión vividos durante el encuentro. Un ejemplo de deportividad.