El triunfo de la fe en la victoria

Fuerza, solidaridad, tesón, intensidad, fe en ganar…cualquiera de estas palabras podrían reflejar, de forma precisa, lo que fue la victoria (2-1)  de nuestro equipo Cadete D frente al CD Palestra Atenea, uno de los aspirantes al título de esta segunda división de cadetes y, sin duda, uno de los conjuntos más fuertes de la categoría.

Nuestro equipo comenzó muy bien el partido, con el clásico 4-3-3 que suele emplear de salida nuestro entrenador Luis M. Urquiza, y con la esperanza de poder mantener el partido a cero el mayor tiempo posible para hacer valer nuestras opciones ante un equipo de segundo año, con hechuras, esquema y pegada, como es el Palestra, y que nos había vencido con rotundidad  en su campo en la primera vuelta.

Sin embargo, las ilusiones del equipo se vieron truncadas apenas comenzado el encuentro (min.5), ya que un balón, que se paseó por nuestro área sin que pudiéramos despejarlo con la dureza y eficacia necesarias,  lo convirtió en gol uno de los delantero contrarios, H. Morán, sin que nuestro guardameta, Vicente Mut, pudiera hacer nada para evitar el disparo casi a bocajarro y el gol.

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Pero lejos de amedrentarse o bajar los brazos por este contratiempo, nuestros chicos supieron sobreponerse con fuerza y tesón a unos contrarios que les sobrepasaban en estatura y muchos kilos de peso, cuestiones ambas que en esta categorías son determinantes para el devenir de los resultados.

Así fue como poco antes de terminar la primera parte (minuto 37) y en un saque de esquina excelentemente botado, uno de nuestros centrales, Eduardo Gómez, entrando desde atrás y por sorpresa al segundo palo, logró llevar el balón a la red. Era el empate a uno que hacía justicia al esfuerzo de los chicos, nos daba aire y moral para el segundo tiempo y, del algún modo, nos ponía de nuevo en la casilla de salida para empezar la segunda parte con todo el convencimiento y la voluntad imprescindibles para ganar el partido.

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Y es que algo había en el ambiente que nos decía que este encuentro iba a terminar bien. El equipo viene avisando desde hace algunas jornadas de que no está en el puesto que le corresponde en la tabla de clasificación, y que el equipo ha logrado una estructura , una columna vertebral, cada vez más sólida y que crece cada día.

Ya habíamos perdido por la mínima o empatado contra rivales fortísimos como el Recuerdo, San Roque o Valdeluz, donde los chicos no solo dieron una lección de esfuerzo, sino de despliegue físico. Un ejemplo de ello son nuestros delanteros, que son capaces de correr hasta el minuto 80 y desbordar a los contrarios cuando ese plus ‘de gasolina’ puede desequilibrar un partido.

Volviendo al encuentro contra el Palestra, los primeros quince minutos del segundo tiempo fueron un toma y daca entre los equipos, y donde el Sporting Cadete D dio muestras de que iba a por el partido. El entrenador, los aficionados y hasta los curiosos que se acercaron al campo, pudieron apreciar durante esta fase del partido la intensidad de un equipo que desde la defensa, que se mostró sólida y expeditiva frente a las incursiones de los rivales impidiendo que tuvieran una sola ocasión de gol, pasando por los centrocampistas, que robaban balones sin parar, y hasta los delanteros que luchaban sin parar contra la rocosa defensa contraria.

Así fue como llegamos hasta ese minuto 70 que marca el ‘gong’ de los equipos con casta y minuto crucial donde el ‘big data’ de los partidos disputados por nuestros chicos dice que el cadete D se convierte en una equipo muy peligroso. Entonces es cuando desplegamos nuestros mejores contraataques y esa fuerza se vio reflejada en el minuto 71 con un pase de uno de los centrocampistas Roberto Borges a nuestro delantero centro Mario Barberá que se deshizo del marcaje de su lateral con un caño preciso, y tras cargar con fuerza contra el segundo defensa que le salió al paso, mandó el balón a la red de fuerte derechazo por el palo corto del portero.

Era el 2-1 y el justo resultado para todo un equipo muy solidario que vio en ese gol la justicia que se le había negado en otros partidos contra rivales difíciles. Un gol que hizo que nuestros chicos se vaciaran hasta el último minuto y que, sin echarse atrás, buscaran hasta el último segundo el contraataque que sirviera el gol que cerrara el partido. No fue así, pero el marcador reflejó el merecido  2-1 definitivo tras el pitido final del colegiado.

En definitiva, un gran y trabajado triunfo de un equipo como el cadete D que, si sigue por este camino,  aún nos puede dar muchas alegrías en lo que queda de temporada.